Se desconocen el día y la hora

36»Ahora bien, nadie, ni siquiera los ángeles, sabe el día ni la hora del fin. Sólo el Padre lo sabe. 37-39Este mundo incrédulo continuará entregado a sus banquetes y fiestas de bodas hasta el día de mi venida, y le va a pasar lo mismo que a la gente que no quiso creer a Noé hasta que fue demasiado tarde y el diluvio la arrastró. 40Cuando yo venga, dos hombres estarán trabajando juntos en el campo; uno será llevado y el otro dejado. 41Dos mujeres estarán realizando sus quehaceres hogareños; una será tomada y la otra dejada. 42Por lo tanto, deben estar listos, porque no saben cuándo vendrá el Señor. 43De la misma manera que el padre de familia se mantiene vigilante para que los ladrones no se introduzcan en la casa, 44ustedes también deben estar vigilantes para que mi regreso no los sorprenda. 45¿Son ustedes siervos sabios y fieles a quienes el Señor ha encomendado la tarea de realizar los quehaceres de su casa y proporcionar a sus hijos el alimento cotidiano? 46¡Benditos serán si a mi regreso los encuentro cumpliendo fielmente con su deber! 47¡Los pondré a cargo de mis bienes!

48»Pero si son tan malvados que, creyendo que voy a tardar en venir, 49se dedican a oprimir a sus consiervos, a andar de fiestas y a emborracharse, 50el Señor llegará cuando menos lo esperen, 51los azotará severamente y los enviará al tormento de los hipócritas. Allí será el llorar y el crujir de dientes.